En lo que va de 2025, los incendios en España han arrasado más de 400.000 hectáreas, con hasta 15 focos activos de forma simultánea y el nivel de contaminación más grave registrado en los últimos 23 años. Una cifra que no solo impacta en la biodiversidad, sino también en nuestra calidad de vida y en la seguridad de miles de familias.
He visto de primera mano la devastación que dejan estos incendios. El de Mombletrán (Ávila), ya extinto, me tocó de cerca: mi suegro es de esa zona y el fuego arrasó espacios llenos de recuerdos familiares. Poco después, estando en Arenas de San Pedro (Ávila), tuvimos que regresar a Madrid por el humo de otro incendio, esta vez en Jarilla (Cáceres).
Es en esos momentos cuando entiendes que los incendios forestales no son una noticia lejana: nos afectan directamente y a todos.
Mirar más allá de la emergencia
La mayoría de recursos se concentran en apagar el fuego, pero una mirada de gestión de proyectos nos invita a pensar en prevención, planificación y resiliencia. Es un cambio de mentalidad: del “apagar incendios” literal al “gestionar proyectos” que reduzcan su impacto antes de que ocurran.
Un project manager puede aportar metodologías para:
- Diseñar programas de prevención: limpieza de bosques, cortafuegos, planes de evacuación.
- Gestionar recursos interinstitucionales: coordinar ayuntamientos, comunidades autónomas, ONGs y empresas privadas.
- Medir impacto: no solo en daños, sino también en reforestación, sensibilización ciudadana y reducción de riesgos.
Como dijo António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas:
“La emergencia climática es una carrera que estamos perdiendo, pero que aún podemos ganar si cambiamos nuestra forma de actuar.”
Liderazgo con pacto social
Un incendio no entiende de fronteras políticas ni administrativas. El liderazgo necesario es el que impulsa un pacto social, donde todos los actores (gobiernos, empresas, ciudadanos, comunidades rurales) asuman responsabilidad compartida.
Aquí, el líder de proyectos debe actuar como facilitador y conector, alguien que tiende puentes entre sectores y promueve compromisos colectivos.
Porque no basta con leyes: hace falta la convicción de que proteger el medio ambiente es protegernos a nosotros mismos.
Concienciación como proyecto estratégico
La prevención empieza en la mente de las personas. Cada colilla mal apagada, cada hoguera irresponsable o cada botella de cristal abandonada puede ser el inicio de una catástrofe.
Necesitamos proyectos de concienciación que inspiren respeto por la naturaleza:
- Campañas en colegios.
- Comunicación clara en zonas rurales.
- Uso de medios digitales para llegar a nuevas generaciones.
No se trata de imponer miedo, sino de sembrar responsabilidad compartida.
De la tragedia a la oportunidad
Un incendio arrasa, pero también puede ser un punto de inflexión. Reforestar, regenerar la vida silvestre, repensar los modelos de urbanización en zonas de riesgo… son proyectos de impacto que requieren visión a largo plazo y liderazgo transformador.
Convertir la pérdida en aprendizaje y la ceniza en semilla.
Liderar para encender conciencias
Los incendios se apagan con agua, sí, pero también con visión, gestión y liderazgo humano. Porque el verdadero reto no es apagar llamas, sino encender conciencias.
Cada árbol que salvamos, cada comunidad que protegemos, cada hábito responsable que sembramos… es una inversión en el futuro de todos.
Que nuestro liderazgo no se mida solo por proyectos entregados, sino también por la capacidad de dejar un planeta más seguro y vivo para las próximas generaciones.

